La Parroquia acoge la exposición de Manos Unidas sobre Derechos Humanos

La Parroquia San Juan Pablo II, en su compromiso de ser Custodios de la Creación,  acogió desde el lunes 7 al viernes 18 de diciembre  la exposición itinerante de Manos Unidas  sobre Derechos Humanos “Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú”.

En 12 imágenes advierten que las consecuencias del maltrato al planeta tienen también un rostro humano: el de los millones de personas castigadas por el hambre, la pobreza, la desigualdad o enfermedades. Sobre todo en colectivos como niños, las mujeres o los ancianos.  Los paneles autoportantes, transportados e instalados por los  voluntarios están ubicados en el claustro de nuestro complejo parroquial y pueden descargarse aquí.

Esta exposición planteada desde la ONG de la Iglesia Católica Manos Unidas en su 61 campaña de sensibilización, presenta un enfoque medioambiental, obligación derivada del objetivo que la Organización No Gubernamental para el Desarrollo se plantea como reto con la finalidad de hacer visible el sufrimiento de las personas que viven en contextos de mayor vulnerabilidad, todo ello en consonancia con el V aniversario de la encíclica “Laudato Si”.

Manos Unidas lucha contra el hambre y promueve el desarrollo humano integral de todas las personas. En 2020 abordan la lucha por un planeta sostenible y contra la pobreza y el cuidado del medio ambiente, nuestra «casa común». 

Cada 10 de diciembre la ONU celebra el Día de los Derechos Humanos, para recordar a la Humanidad que éstos son obligaciones legales para los países y forman el núcleo esencial para una convivencia justa y solidaria entre los humanos y el entorno.

Igualmente, nos recuerda que los recursos del planeta son finitos por lo que hay que procurar una transición energética justa. En el ecologismo creyente, que es el que practicamos los cristianos, basándonos en la Doctrina Social de la Iglesia, tenemos que vincular los valores sociales y los ambientales.

No puede haber una humanidad saludable en medio de una naturaleza enferma. La quiebra de la salud de los ecosistemas, al final, repercute en todo y en todos afectando a la calidad de los alimentos que producimos o consumimos. Todo está interconectado, nos dice el papa Francisco.

Hoy tenemos que afrontar la paradoja de que, por ejemplo, cuatro mil millones de personas no tienen acceso al agua de calidad y no se trata de un problema de escasez de recursos sino de contaminación de los mismos.

Empobrecer regiones abusando de sus recursos naturales, privándolas de la digitalización o usándolas como vertederos,  práctica que hoy se conoce como  racismo medioambiental, nos debe llevar a una nueva interpretación de la Naturaleza como bien colectivo, con Justicia de generosidad y Caridad, que no sólo sirve a algunos hombres porque la realidad no está fragmentada.

“La Cristiandad descubre que su cometido dentro de la Creación, así como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su fe”. San Juan Pablo II