La Parroquia San Juan Pablo II celebró este sábado 25 de octubre una convivencia con privados de libertad del Centro Penitenciario Sevilla II (Morón de la Frontera). El encuentro organizado por feligreses de la Parroquia y miembros de la Pastoral Penitenciaria de la Archidiócesis de Sevilla se inició a las diez de la mañana con el desayuno
compartido en la galería del complejo parroquial. Posteriormente, jóvenes de la Pastoral Juvenil escenificaron una obra de teatro titulada “El mimo que restauró su corazón”. Seguidamente una feligresa compartió, desde su experiencia personal, el amor de Dios derramado por todo el género humano.
Los privados de libertad tuvieron la oportunidad de conocer el templo a través de una visita guiada por miembros de la comunidad parroquial. A continuación, los invitados pusieron por escrito, a los pies de la Virgen, sus intenciones y acciones de gracias.
Para concluir este momento de oración y recogimiento, todos los asistentes compartieron voluntariamente sus experiencias de vida. Un momento de diálogo e intercambio de vivencias que dio paso a la comida.
Finalmente, la convivencia llegó a su final con la elaboración grupal del “Mural de la Esperanza”, a propósito del lema central del Jubileo 2025 Peregrinos de la Esperanza. En el encuentro participó el vicario parroquial, D. Juan Guzmán; el capellán del Centro Penitenciario Sevilla II, Roy Mavadana y el diácono Cristian Rodríguez.
D. Adrián Ríos, párroco de San Juan Pablo II agradeció la implicación de los grupos parroquiales en esta iniciativa de solidaridad social enmarcadas en los signos de esperanza propuestos por el papa Francisco en la bula de convocatoria para el Jubileo 2025, titulada Spes non confundit.
















