EPIFANÍA DEL SEÑOR, solemnidad (A)| Venimos a adorar al Rey

Homilía del 6 de enero 2026

Todos nosotros, independientemente de nuestra edad, condición o situación en la vida, somos buscadores. Todos buscamos algo que dé dirección y sentido a nuestra existencia: paz, claridad, seguridad, esperanza o amor. En esta Fiesta de la Epifanía, las lecturas nos revelan que Cristo es la verdadera luz que viene a guiar a todas las naciones y a cada corazón. Cristo es el centro. Cristo es el objetivo y la plenitud de toda búsqueda humana.

Los Magos: El camino de los verdaderos buscadores:

La historia de los Magos nos habla de hombres que habían estado buscando toda su vida. Con la aparición de una nueva estrella en el horizonte, comprendieron que el final de su búsqueda había llegado. Algo definitivo había irrumpido en la historia. Y por eso se pusieron en camino.

El viaje es algo hermoso. Todos viajamos: a lugares conocidos y desconocidos, para visitar personas, lugares y monumentos. Pero el viaje también implica dejar atrás seguridades y comodidades. Requiere preparación y valentía.

Los Magos lo dejan todo: responsabilidades, deberes, familiares, amigos, palacios, comodidades y tesoros. Solo llevan consigo los dones que habían preparado para el Niño. Guiados por la luz de la estrella, su verdadero navegador, emprenden un nuevo camino de fe.

Jerusalén y Herodes: Dos actitudes frente a Dios:

El camino los lleva a Jerusalén, donde por un momento parecen perder el rumbo. Entran al palacio buscando al rey recién nacido y allí se encuentran con el rey Herodes.

Aquí aparece un fuerte contraste. Los Magos son reyes que buscan al Rey. Herodes es un rey que se siente amenazado por el Rey.

Herodes se inquieta, se llena de miedo y de ira. Quiere destruir al Niño porque no está dispuesto a renunciar a su poder ni a su posición. No quiere vaciarse de sí mismo.

Los Magos, en cambio, ya se han vaciado. Ellos nos enseñan que para acoger a Dios en nuestra vida, primero debemos hacerle espacio. Debemos soltar nuestro ego, nuestras falsas seguridades, nuestras comodidades y nuestro orgullo. Dios no puede entrar en un corazón que ya está lleno de sí mismo.

Belén: La meta de la búsqueda:

Finalmente, los Magos llegan a Belén. Allí, no en un palacio sino en un pesebre, encuentran al Niño. Lo adoran y le ofrecen dones dignos de un rey: oro, incienso y mirra, reconociéndolo como Rey, como Dios y como aquel que un día entregará su vida por la humanidad.

Aceptan con alegría todas las dificultades del camino. Comparadas con la gloria de lo que han encontrado, todas las pruebas parecen insignificantes. Como dice san Pablo, los sufrimientos del mundo no se comparan con la gloria futura.

Regresar por otro camino: Una vida transformada:

La parte más conmovedora del relato de la Epifanía es el final. Después de adorar al Niño y ofrecerle sus dones, los Magos regresan a su tierra por otro camino.

Esto no significa solo un camino diferente en el mapa. Significa una vida transformada. El encuentro con Cristo siempre cambia nuestra dirección. No podemos encontrarnos con Jesús y seguir caminando como antes.

Si decimos que hemos encontrado a Dios, pero seguimos viviendo de la misma manera, debemos reconocer que en realidad no lo hemos visto.

Conclusión: Una oración por una verdadera visión:

Concluyo con una breve historia. Un mendigo ciego estaba sentado a la entrada de un templo muy concurrido, cantando himnos y pidiendo limosna. Un día soñó que Dios se le aparecía y le preguntaba qué deseaba. Él pidió que se le devolviera la vista. Dios se la concedió, y el hombre vio a Dios en toda su gloria. Entonces cayó de rodillas llorando y dijo: “Señor, ciérrame los ojos otra vez, para que estos ojos que han visto tu majestad no vuelvan a mirar nunca lo que es vacío y sin valor.”

Si nuestra mirada sigue fija en lo superficial y lo inútil, entonces nuestros ojos aún no han visto verdaderamente a Dios.

Pidamos hoy al Señor:

Que toda nuestra búsqueda nos lleve a Belén.

Que todos nuestros caminos nos conduzcan a Cristo.

Y que nuestro encuentro con Cristo nos haga regresar por un camino diferente.

Señor, concédenos un verdadero encuentro contigo, para que nuestra vida quede dividida en antes y después de encontrarte, y caminemos como personas transformadas por tu luz.

Amen.

Tomas Pallithazhathu

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