La Parroquia San Juan Pablo II despide al padre Juan Guzmán, que inicia un nuevo servicio pastoral en Morón de la Frontera

La Parroquia San Juan Pablo II ha celebrado la Misa de acción de gracias y despedida del padre Juan Guzmán, que concluye su servicio como vicario parroquial después de tres años de ministerio en esta comunidad. El próximo domingo 6 de septiembre, el sacerdote asumirá un nuevo encargo pastoral como párroco de Nuestra Señora de la Victoria de Morón de la Frontera.

Durante la celebración, el párroco de San Juan Pablo II, D. Adrián Ríos, dedicó unas palabras de agradecimiento a D. Juan, resaltando la huella que deja en la comunidad y el servicio desarrollado durante estos años. En su intervención, Ríos recordó que, como en el Evangelio, «se agolpaban en torno a Jesús», también hoy eran muchas las personas que se habían reunido en torno a Juan para agradecer su ministerio: personas a las que ha confesado, acompañado espiritualmente, aconsejado y con las que ha compartido la vida de fe.

El párroco destacó especialmente la sencillez y autenticidad con las que el padre Juan ha ejercido su ministerio y subrayó que la misión sacerdotal se vive desde la complementariedad. «Entre todos, con nuestros pastores y a través de nuestra debilidad también, el Señor va manifestando su rostro en la Iglesia», señaló.

«Aquí tienes tu parroquia»

D. Adrián  quiso transmitir al padre Juan que, aunque comienza ahora una nueva etapa, deja una comunidad que seguirá considerándolo parte de su historia. «Aquí tienes esta otra barca, tu parroquia de San Juan Pablo II», expresó, asegurándole que podrá contar con ella «cada vez que lo necesites».

La imagen de la barca y el camino compartido estuvo muy presente en sus palabras. El párroco recordó que Jesús envía a sus discípulos «de dos en dos» y presentó esta dinámica como una llamada a vivir el ministerio desde la comunión, evitando la tentación de caminar en solitario.

En este sentido, pidió también perdón al padre Juan por aquello que durante estos tres años pudiera haber hecho mal y agradeció la experiencia compartida, destacando que la convivencia y el ejercicio conjunto del ministerio permiten descubrir también las propias limitaciones y crecer en la entrega.

Ríos animó finalmente a a D. Juan a vivir su nuevo destino con la misma disposición de servicio, recordándole que ahora le corresponde «pastorear» una nueva comunidad y ponerse al servicio del pueblo de Dios con humildad.

Juan Guzmán: «No tengo más que dar gracias»

Por su parte, el padre Juan Guzmán expresó durante la celebración su agradecimiento por estos tres años en San Juan Pablo II. En sus palabras, reconoció que su llegada a la parroquia supuso para él una experiencia que le ayudó a descubrir la esperanza y la vitalidad de la Iglesia.

«Yo no tengo más que dar gracias», afirmó, agradeciendo al Señor haberlo llevado a esta comunidad, haberlo cuidado y guiado durante estos años, también en momentos en los que tuvo que afrontar decisiones difíciles.

Destacó  especialmente  la experiencia pastoral vivida junto a los fieles y el crecimiento de la comunidad. Destacó iniciativas y realidades de evangelización que han permitido a muchas personas acercarse a la fe y experimentar la vida parroquial, entre ellas Despertar, Life Teen y el acompañamiento a las familias.

«Gracias por rodearme de toda esa gente que no me interesa a mí, que te interesa», afirmó, dirigiéndose al Señor y poniendo de manifiesto que el centro de su ministerio no han sido los propios proyectos, sino las personas y su encuentro con Cristo.

El padre Juan concluyó sus palabras dando gracias por todo lo vivido en San Juan Pablo II y por las personas que el Señor ha puesto en su camino durante estos años.

Un recuerdo de Kenia para una nueva etapa

Al término de la celebración, la comunidad parroquial quiso tener también un gesto de cariño y agradecimiento con el padre Juan. Como recuerdo de estos tres años de servicio pastoral en San Juan Pablo II, fue obsequiado con un crucifijo y un belén traídos de Kenia, símbolos que acompañarán al sacerdote en la nueva etapa de su ministerio que comienza en Morón de la Frontera.

Una trayectoria marcada por la pastoral juvenil y parroquial

Juan Guzmán Ivanovich nació en Sevilla el 25 de marzo de 1991. Estudió Historia en la Universidad de Sevilla, donde se vinculó a la Pastoral Universitaria y a la Pastoral Juvenil. Con 22 años ingresó en el Seminario Metropolitano de Sevilla.

A lo largo de su formación y ministerio pastoral ha prestado servicio en distintas comunidades de la Archidiócesis. Ejerció su pastoral en las parroquias Nuestra Señora de los Ángeles y Santa Ángela de la Cruz, de Sevilla Este; Purísima Concepción, de Villaverde del Río; y San Fernando y Santiago, de Villanueva del Río y Minas. Durante su etapa de diaconado estuvo destinado en la Parroquia Santa María del Alcor, de El Viso del Alcor.

Fue ordenado sacerdote el 22 de junio de 2019 y destinado a las parroquias de San Juan Bautista del Castillo de las Guardas y San Blas del Madroño, donde ejerció el ministerio hasta 2023.

El 29 de junio de 2023 fue nombrado vicario parroquial de San Juan Pablo II y capellán del Hospital El Tomillar, de Alcalá de Guadaíra.

Además, pertenece a la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla, a la Hermandad de la Virgen de los Dolores y a la Agrupación Parroquial del Santísimo Nuestro Señor de la Humildad y Santa María de la Caridad, de San José de la Rinconada.

Con este nuevo destino pastoral, el padre Juan Guzmán inicia una nueva etapa de su ministerio al frente de la comunidad de Nuestra Señora de la Victoria de Morón, llevando consigo la experiencia de estos años y el cariño de la comunidad de San Juan Pablo II.

La parroquia ha querido despedirlo dando gracias a Dios por su ministerio y encomendando su nueva misión pastoral, con la certeza de que, como recordó su párroco, «aquí nos tienes» para seguir caminando y remando juntos cuando sea necesario.

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